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ALERGIA A LOS ÁCAROS DEL POLVO DOMÉSTICO (III) – RINITIS

Isolina Picáns Picáns
Alergóloga de Centro Médico Pontevedra

La rinitis aparece en prácticamente el 100% de los pacientes que padecen esta alergia. De hecho, si un paciente con asma y pruebas positivas a ácaros no tiene síntomas nasales, hay que dudar que el asma sea debido a alergia. Los pacientes, al principio del proceso, suelen levantarse de la cama por la mañana con picor de nariz, estornudos, moco acuoso y congestión, que persiste unas dos horas y después mejora durante el día y a veces, para empeorar de nuevo al acostarse. Esto de entrada sucede de forma ocasional, pero suele ser cada vez más habitual hasta ocurrir a diario y no ceder en todo el día. Por supuesto, no todos los pacientes son iguales y, aunque podría ser muy académica y poner la clasificación de la gravedad de la rinitis, prefiero explicar los diferentes patrones que he observado en la consulta:

  • El paciente más típico es el que está continuamente atascado de nariz y sonándose todo el día, sin demasiado picor y con alguna crisis de estornudos ocasional. En niños pequeños, lo habitual es que estén siempre con la boca abierta y “tirando de la nariz”. Los padres se desesperan porque el niño no quiere sonarse y les dice “es que “no me vale para nada” y tiene razón, porque la congestión no va a mejorar y en realidad, la cantidad de moquillo es mínima y sólo recubre la superficie de la mucosa nasal. (En este enlace verás por qué no mejoran al sonarse)
  • Otros pacientes presentan crisis de picor, estornudos continuos en salvas y secreción nasal de moco acuoso abundante, sin demasiada congestión. Las crisis suelen comenzar de forma abrupta, no necesariamente por contacto directo con polvo, son muy intensas el primer día y luego mejoran hasta desaparecer en los dos o tres siguientes. Luego permanece asintomático durante un número de días variable y recae. Es habitual también que los episodios se hagan cada vez más frecuentes. Además, si se les hace una buena historia clínica, en realidad los días que consideran buenos, tienen habitualmente síntomas al levantarse o acostarse, aunque leves y transitorios.
  • En otras ocasiones, se producen muy pocos síntomas en la propia fosa nasal y predomina el picor en la zona posterior de la nariz y velo del paladar. Este síntoma, puede llegar a ser muy molesto por la dificultad para rascarse y muchos pacientes se despiertan por la noche debido a ello. No responde especialmente bien a antihistamínicos y algo mejor a corticoides tópicos nasales. A lo largo de mi ejercicio profesional, he tenido que indicar vacuna por este único síntoma, aunque no es lo habitual. (En este otro enlace tenéis un vídeo un poco más largo hablando de los síntomas de esa zona, la llamada adenoiditis).
  • Finalmente, aclarar que no todos los pacientes alérgicos a ácaros que comienzan con síntomas de rinitis van a evolucionar a peor, pues pueden seguir teniendo clínica de forma ocasional (sobre todo en otoño y en cambios de tiempo) y controlarse con un antihistamínico puntual cuando lo precisan.

Vistas anterior y lateral de los cornetes nasales, responsables de la manutención de tantos otorrinos y alergólogos. Su dilatación oblitera el espacio nasal dando lugar a la congestión nasal, por eso no se resuelve sonándose.

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